Luca not dead

Lugar: La última casa de Luca Prodan (Alsina 451).


En la madrugada del 22 de diciembre de 1987 murió Luca Prodan en una pequeña pieza del segundo piso de un conventillo de Monserrat (para algunos, el extremo norte de San Telmo). Tenía 34 años y vivía con una austeridad (un puñado de objetos, entre los que estaba un walkman como único dispositivo para escuchar música) que estaba a años luz de la vida de ciertas nuevas luminarias del rock, a las que despreciaba. Murió en una habitación que alquilaba en la misma casona su novia, Silvia Ceriani (a la que le dedicó “Brilla tu luz sobre mí”, que está en Fiebre, el disco póstumo de Sumo).

"Él tenía planes de dejar de tomar, pero no pudo. Yo estaba con él cuando pasó todo. Fue un desastre. Sus amigos después me dijeron que yo era la única persona que parecía no darse cuenta de que él estaba de última. Se murió en mi cama. Era de tarde, de noche o algo así", le dijo Silvia alguna vez al diario Clarín. Pese a la austeridad, Luca estaba contento en la casona. Había un ambiente bohemio y comunitario, con artistas de distintas disciplinas. Se sentía acompañado.

La muerte del líder de Sumo pasó bastante desapercibida por fuera del mundillo del rock. Nadie hubiera previsto que poco a poco se iría convirtiendo en una leyenda, en el ícono más fuerte de la contracultura rockera de los 80. Dos décadas después, la casa fue reabierta con el nombre Lo de Luca como un espacio cultural y restaurante. Entre una fecha y otra, cada vez más grafitis habían jurado que Luca no había muerto. Tenían razón.


Incredulidad y sandwiches de jamón y queso

Lugar: Belgrano y Perú.

La Guerra de Malvinas se asocia en la memoria de Calamaro con un momento preciso: cuando estaban ensayando con parte de Los Abuelos de la Nada en una sala ubicada en Belgrano y Perú. Además del joven tecladista (tenía 21 años), estaban Cachorro López, Polo Corbella y Gringui Herrera (que todavía no formaba parte de la banda, aunque era muy cercano: su tema “Tristeza de la ciudad” fue incluido en el primer disco de esa etapa de los Abuelos, en ese mismo 1982).

“En la sala vecina tocaba Alejandro Medina y nosotros tomábamos Coca-Cola y practicábamos nuestros excesos verbales y musicales de siempre. Escuchamos y vimos la noticia a través del blanco y negro de la cachuza tele de la dueña de los locales, alternamos el asombro con la incredulidad y con sandwiches de jamón y queso, y reconozco que al principio parecía ser una gran broma, a estas alturas (aquellas) las arengas populares hacían reflexiva gracia y el disparate era declarado a la par de la peligrosidad nacional. Es que aquellas islas nunca nos habían importado”,
recordó Andrés diez años después, en una nota de Página 12 que republicó rock.com.ar.


“Una realidad muy diferente sería la de los colimbas movilizados, nuestros muchachos de la clase 62 –continuó–. Era 2 de abril y estábamos tocando ‘Fabio Zerpa tiene razón’ (una canción del 80) y espontáneamente agregamos el clásico: ‘Argentina, Argentina’ a modo de intro, escépticos expertos -de años largos y peligrosos y corruptos y absurdos-. Sin ningún ánimo de adherir, más bien de reír u ofender.”




Canta tus penas de hoy


Lugar: Pirámide de la Plaza de Mayo.

 
Entre las canciones dedicadas a las Madres de Plaza de Mayo, que cada jueves por la tarde marchan en torno a la pirámide, quizás ninguna es tan hermosa como “Maribel se durmió”, incluida en Bajo Belgrano, tercer disco de Spinetta Jade. El álbum fue publicado mientras la Argentina salía de la dictadura más sangrienta de su historia, y eso inevitablemente teñía la atmósfera del disco.

Sin embargo, en realidad, “Maribel” no es un tema escrito pensando en una desaparecida ni en las propias madres. Como Spinetta contó en más de una ocasión, lo compuso como un canto de esperanza durante una grave enfermedad que sufría su hijo Valentino, por entonces muy pequeño. “Este trasfondo me motivó a dedicarle el tema a las Madres de Plaza de Mayo para que no llorasen a todos los seres que desaparecieron, sino que les cantasen”, dijo el Flaco en el libro Spinetta: crónica e iluminaciones.

Aunque era una canción más bien íntima, la dedicatoria, el video y el hecho de que el terrorismo de estado estuviera bastante presente en Bajo Belgrano (el tema “Resumen porteño” es bastante explícito: “Usualmente... sólo flotan cuerpos a esta hora”) hicieron que en la memoria colectiva Maribel se transfigurara en una joven desaparecida.

La postal de la furia

Lugar: Cabildo (Hipólito Yrigoyen y Bolívar).


Si te parás en la entrada lateral del Cabildo, sobre Hipólito Yrigoyen, mirás hacia el sudoeste (hacia la estación Bolívar, donde empieza el subte E ) y levantás la vista, vas a ver una imagen conocida. No es otra que la tapa del cuarto disco de Soda Stereo, Doble vida, publicado en septiembre de 1988.

Producido por Carlos Alomar, fue registrado en Estados Unidos con todos los estándares de profesionalismo de la industria yanqui. Con temazos como "En la ciudad de la furia", "Corazón delator" o "Lo que sangra (La cúpula)", su gira de presentación significó la consagración absoluta de Soda en toda Latinoamérica. Además de la foto de los integrantes de la banda con los edificios al fondo, la tapa tenía el nuevo logo de Soda, diseñado por Tite Barbuzza.


Donde están los presidentes



Lugar: Moreno 411.

León Gieco nació en 1951 en Cañada Rosquín, un pequeño pueblo de Santa Fe. En varias canciones cantó sobre su llegada a probar suerte a Buenos Aires, en 1969. Entre ellas están "El que pierde la inocencia"  e "Ídolo de los quemados". En esta última, incluida en su disco Bandidos Rurales, recuerda las advertencias de su padre para que no fuera a vivir al Oeste, lo que terminaría haciendo que León se instalara muy cerquita de la Casa Rosada.

"Cuando partí, mi viejo me aconsejó que no viviera en San Miguel, Moreno, Ituzaingó o en Haedo. Andá directamente donde están los presidentes. Por eso en Moreno 411 (y Defensa), en una pensión mugrienta, se alojó este cabeza", recuerda la letra de la canción, una especie de rap campero y de denuncia de esos que solo puede hacer León.